BRICOBARCO: Autoconstrucción de una Canoa


Debo de decir que este brico tiene ya algunos años. En 1996, en la parte trasera de mi casa en Corralejo (Fuerteventura), decidí experimentar con la arquitectura naval y la reutilización de los motores de automoción.

Construí una especie de canoa, de 4 m de eslora. El material utilizado fue contrachapado, recubierto de fibra de vidrio y resina de poliester, por dentro y por fuera, y las capas externas cubiertas con velo de fibra para darle mejor acabado. En proa y popa construí dos amplios cajones rellenos de espuma de poliuretano, que aparte de hacerlo insumergible servían de asientos. Por su poco calado le añadí dos quillas para evitar el desplazamiento lateral. Y para el cintón utilicé soga de pita, que encajaba muy bien con el diseño.



PROCESO DE CONSTRUCCIÓN

El motor era de un Seat Panda, acoplado a una cola de intrafueraborda mediante un eje de doble cardan, por un lado con un plato que se atornillaba al volante del cigüeñal (donde va la carcasa del embrague) y por el otro un piñón estriado que se introducía en la cola, eje muy bien hecho por un tornero del lugar. De esta manera la cola podía girar lateralmente y servir de timón, y a su vez utilizaba el sistema de avante y atrás de la propia cola.

Coloqué el motor en la medianía del barco dentro de una caja al efecto y con el escape hacia una banda. Y aquí viene otra cosa que a los curiosos les llamaba la atención. Pegado al compartimento del motor, construí otra caja donde se ubicaba la cola. Esta caja no tenía fondo, con lo que daba directamente al mar, y la cerraba por arriba con una tapa estanca.

La refrigeración del motor consistía en un tubo de cobre, con forma de "U" que recorría toda la embarcación por debajo, y este tubo se conectaba con la salida y entrada del radiador del motor, el cual lógicamente no hacía falta. Refrigeraba como un serpentin en contacto con el agua de mar y el sistema era muy bueno ya que el motor nunca se calentó. 

Por detrás de la caja de la cola, hice una consola donde se colocaba el volante/timón, y el mando de avante y atrás que se conectaba mecánicamente con unos cables a la cola. En esta consola puse algún reloj de coche como la temperatura y el amperaje. En la parte inferior de la consola ubiqué la batería y el depósito de gasolina bien aisladas una del otro.

Y en honor a Humphrey Bogart, y a su magnífica película llamé a este barco "La Reina de África".


MOMENTO EN EL QUE SACAMOS LA EMBARCACIÓN DE LA PARTE TRASERA DE MI JARDÍN

Para trasladar la "La Reina" al puerto, usé un carro que por casualidad me encontré cerca de mi casa abandonado y semienterrado. Lo arreglé y lo enganché a mi furgoneta de aquel entonces.





 MOMENTOS DE LA BOTADURA INICIAL

Tras los nervios iniciales, el barco flotaba muy bien con arreglo a la línea de flotación, y no hacía agua. Navegaba a unos 7 nudos de máxima, y se gobernaba perfectamente ya que la embarcación pivotaba sobre la propia cola.





NAVEGACIÓN INICIAL Y ATRAQUE EN EL PANTALÁN

"La Reina" me dio muchas satisfacciones, podíamos pescar tres hombres a la banda sin que se escorara mucho y con bastante comodidad. El viento no la desplazaba lateralmente demasiado al ser rasa. E incluso me atreví a ir con mi hija al anochecer a calar unos "volantines" y levantarlos de madrugada. Era un barco estable, seguro, aunque un poco ruidoso por el escape.





BAUTIZO CON CHAMPÁN EN EL PANTALÁN

Su final no tardó en llegar. Ante la imposibilidad de legalizar una embarcación de este tipo, tube que sacarla, llevármela a un vertedero, desguazarla y quemarla. Triste fin para la "Reina de África", como en la película de Bogart.



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